Dragones en la actualidad
Al imaginar un dragón los
primero que se nos viene a la mente es ese ser mitológico de gran tamaño capaz de exhalar fuego, aquel del que tanto hablan los cuentos de hadas.
Diversas culturas tienen sus leyendas acerca de estos increíbles seres a los que
en muchas ocasiones se les atribuyen poderes mágicos. La última ocasión en que
se escuchó el rumor de la existencia de los dragones fue en el año de 1840, en
una remota isla de Indonesia: Komodo. No fue hasta 1912 , en una expedición
holandesa que se descubrió al animal causante de este rumor, se trataba del
lagarto vivo más grande del mundo, hoy conocido como el dragón de Komodo:
Varanus komodoensis.
Este reptil llega a tener más de tres metros de longitud, la población de Komodo es la que mayores
tallas alcanza, pudiendo llegar a medir hasta 3.5m de largo y rebasar los 100kg
de peso. Se caracteriza por la forma alargada de su cabeza y cuerpo en general,
su extremidades están bastantes desarrolladas y su piel está cubierta por
escamas. Aunque buenos nadadores, también son depredadores terrestres, emplean su
lengua bífida para captar los olores del ambiente, por lo general se alimentan de
carroña, pero si deben cazar lo hacen
propinando una severa mordida a sus presas; después de esto se aleja un poco a esperar que su saliva paralice al animal. Tienen una manera de comer muy similar a la
de las serpientes: engullendo a sus presas. Se cree que el dragón de Komodo
evolucionó a partir de los grandes reptiles del género Varanus, que caminaron
sobre la Tierra hace más de 200 millones de años atrás.
En total existen alrededor de 2 mil quinientos ejemplares de
dragones en condiciones silvestres. Aunque en general son animales bastante
tranquilos, si se llegan a ver amenazados es casi inevitable que ataquen
en defensa propia. Y una mordida de esas fauces babosas con dientes afilados
encaminaría a una muerte casi segura.
Actualmente se debate entre los herpetólogos si la saliva de
los dragones contiene veneno o tan sólo se trata de un potente caldo
bacteriano. Los últimos estudios filogenéticos proponen que no exclusivamente los dragones, sino casi todos los varanos, producen un tipo especial de veneno. Lo que sí es seguro es que la infección originada por una mordida suya es capaz de
acabar con un búfalo de agua de más de una tonelada en pocos días.